• Vintage y Victorian

La brillante Marquesa de Pompadour

Actualizado: 11 de jun de 2019

Viajamos en el tiempo rumbo al Versailles de Luis XV. En esa corte siempre hubo mujeres con gran influencia sobre los reyes. Y no me refiero a sus esposas o reinas consortes, hablamos de sus amantes, también conocidas como las favoritas. A través de sus encantos y su estrecha relación con el rey, estas mujeres se convertían en auténticas referentes de la corte con un poder que ni la propia reina albergaría jamás.


Y nos preguntaremos todas ¿Cómo lo conseguían? ¿Qué encantos hacían valer? Quizás simplemente usaban su inteligencia, hablaban sin tapujos y decían lo que pensaban. Eran mujeres que hacían lo que deseaban y no lo que se esperaba de ellas y seguramente, en la intimidad, eran mucho más osadas y libres que las castas esposas reales. No nos olvidemos que se trataba de matrimonios políticos y no por amor. Sabían que si se presentaba la oportunidad había que aprovecharla ya que su estatus de favorita no solía durar demasiado, bastaba que el rey se encaprichara de otra mujer para verse relegada al olvido y desposeída de privilegios.


En esta ocasión y para hablar de nuestra protagonista, nos hallamos en la corte de Luis XV (1710-1774). Cuando éste llegó al trono de Francia, en 1715, Versalles, el magnífico palacio construido por su abuelo el “Rey Sol”, ya se había convertido en un reino gobernado por las grandes favoritas reales.


La favorita a la que dedicamos este post y algunas prendas de nuestra colección no es otra que la famosa Madame de Pompadour. Una de sus frases míticas que quizás recordaréis fue ‘Después de nosotros, que venga el diluvio’. Y parece que ésta resultó ser una premonición porque tras ellos, y si no que se lo pregunten a Maria Antonieta y a Luís XVI, llegó literalmente el diluvio, la revolución francesa... y la guillotina.


Considerada una de las mujeres más poderosas del siglo XVIII, Madame de Pompadour, fue durante 20 años la amante favorita del rey Luis XV de Francia. Fue una mujer inteligente que siempre supo ocupar su lugar en la corte. Nota de ello es que tras dejar de ser su amante, supo seguir cerca del rey en calidad de amiga y consejera política. Podemos afirmar que fue la única favorita que consiguió mantener su estatus y poder a pesar de no compartir lecho con el rey.


Como en los cuentos de hadas, esta “cortesana” nacida en Paris en 1721 y llamada Jeanne Antoinette Poisson, no tenía un origen noble. Su madre, Madame de la Motte, estaba casada con un prófugo de la justicia, François Poisson (que significa pescado en francés), apellido que en el futuro sería objeto de muchas burlas. Pero su historia, desde el inicio, ya es digna de película. Por qué? Pues porque su verdadero padre no era el tal Poisson si no que era el amante de su madre, un alto funcionario y recaudador de impuestos que se ocupó de su excelente educación pero no pudo darle su apellido. Eso sí, acabaría llevándolo pero por otro motivo, el del matrimonio. A la edad de 15 años la casaron con su medio primo, Carlos Guillermo Le Normant d’Etiolles, quien se enamoró perdidamente de ella y con quien tuvo dos hijos: un niño que murió siendo un bebé y una niña, Alexandrine, que murió a los 9 años y de cuya pérdida, Pompadour nunca se recuperó.


La belleza de Pompadour unida a sus comentarios inteligentes y su facilidad para decir siempre lo que pensaba, hicieron que se ganara un nombre y un estatus social en los salones de París. Tanto que su reputación llegó a oídos del rey Luis XV, quien en 1745, la invitó a una fiesta de máscaras con motivo del matrimonio de su hijo. El rey quedó fascinado cuando ella lo rechazó y se hizo la dura. Ese gesto audaz encandiló a Luis XV, quien sin dudarlo y para conseguirla, se la llevó a Versailles y la convirtió en su favorita. El rey le otorgó un título propio e hizo que se separara legalmente de su esposo, quien nunca se lo perdonaría.


AMANTE DE LAS ARTES

Pompadour era conocida por su refinado gusto y sentido estético que han dejado huella hasta nuestros días. Llegó incluso a dar nombre a un color, el rosa Pompadour, de la porcelana de Sèvres, promovida por ella y de la que coleccionó más de 10.000 piezas en ese mismo tono. Como mujer de gran sensibilidad e inteligencia, impulsó las artes y apoyó la publicación, en 1751, de los dos primeros tomos de la Enciclopedia de Diderot y d’Alembert. Dió trabajo a escritores, escultores y pintores como el gran Boucher que la pintó en diversas ocasiones. Supervisó la construcción de monumentos como la Plaza de la Concordia o el Petite Trianon, que luego fue uno de lo sitios preferidos por Maria Antonieta. Y sabéis una anécdota? la leyenda cuenta que la moda en Versailles de beber champagne la impuso ella ya que decía que aumentaba la belleza. Incluso se rumoreaba que la forma de la primera copa de champagne se modeló a semejanza de su silueta. Ahora seguro que cuando brindéis os viene a la cabeza esta historia.


A pesar de ser sustituida en la cama por otra mujer, la arrogante Madame du Barry, la marquesa de Pompadour, que ya tenía su título nobiliario, siguió teniendo gran influencia sobre el rey. Éste la adoraba y agasajaba con regalos como el castillo de Bellevue y el suntuoso Hôtel d’ Évreux, en París, donde se ubica hoy el Palacio del Elíseo, nada menos que la residencia presidencial.


En 1764, a los 42 años, Pompadour se enfermó y murió en Versailles de lo que se cree fue un cáncer o una tuberculosis… o quien sabe, quizás por algún envenenamiento, práctica muy extendida en la corte. El rey lamentó mucho la pérdida de su leal amiga. Muy distinto fue el final de su sucesora, Madame du Barry, que en 1793, en plena revolución, fue guillotinada.


Historias increíbles plasmadas en tus prendas para siempre, así es nuestro vestido Pompadour.

  • Facebook icono social
  • Instagram
  • Pinterest
 Lifestyle, fashion and tales blog